lunes, 7 de mayo de 2018

CATILINARIA (I)


Quo usque tandem abutere,
Catilina, patientia nostra?

Cicerón, Primera Catilinaria [1]

Con estupor y justificada indignación, hemos tomado conocimiento de que con fecha 9 de abril del año en curso, por resolución del Ministerio de Seguridad de la Pcia. de Buenos Aires – en este momento a cargo del señor Cristian Ritondo – fue aprobada la "capacitación" denominada ‘Taller de Reflexión sobre el Día de la Memoria, Verdad y Justicia’

En un anexo a dicha resolución, cuyo estilo y contenido autoriza a suponer que fue redactado por Bonafini y Carlotto a cuatro manos, se establece, entre muchos otros desatinos, lo siguiente:

i. Que los destinatarios (o sea, las víctimas) de la propuesta serán todos los alumnos de la Escuela de Policía “Juan Vucetich” y sus Sedes Descentralizadas.

ii. Que la finalidad de la propuesta es “construir un espacio de concientización y reflexión para generar un ejercicio activo de la memoria, generando un sentido de pertenencia de nuestra identidad”, lo cual se relaciona con “el Día Nacional de la Memoria, Verdad y Justicia”, que –sigue diciendo el anexo– “es el día en el que se conmemora en nuestro país a las víctimas del proceso militar de 1976
, […] para que se “consoliden la memoria colectiva de la sociedad, generen sentimientos opuestos a todo tipo de autoritarismo y auspicien la defensa permanente del Estado de Derecho y la plena vigencia de los Derechos Humanos”.

iii. Que –siguiendo con la insufrible fraseología típica del curro de los derechos humanos“de este contexto, se busca propiciar la participación dentro de un espacio educativo-recreativo que favorezca el desarrollo a nivel personal y grupal, impulsando la interacción con otros pares, en el marco de una socialización armoniosa, donde se genere una reciprocidad de los valores y se fortalezca el circuito de la comunicación institucional.”

iv. Que la finalidad del taller es “conmemorar a las víctimas de terrorismo de estado y que los alumnos tomen conciencia del significado de memoria, verdad, valores, justicia y la vida en democracia sobre la base en los principios de respeto, promoción y garantía de los derechos humanos como componente central en el proceso de aprendizaje.”

v. Que entre los objetivos perseguidos se quiere “Propiciar un ámbito de integración de saberes y competencias profesionales, para comprender la importancia de su aplicación en el cumplimiento formación del educando policial”, así como “Elaborar estrategias para que los alumnos logren visualizar, describir, analizar y explicar las posiciones diferenciales de los sujetos en cada contexto, dando cuenta de las relaciones sociales que se establecen” y “Fomentar la discusión, la contrastación de ideas y puntos de vista, la argumentación, el respeto por la diferencia, el derecho a decir y a que sean escuchadas las opiniones de todos los que participen.”

vi. Que entre los “contenidos mínimos” del nuevo curro (es decir, curso), se encuentran: Día de la Memoria, Verdad y Justicia; Estructura Represiva de la Dictadura; Centros Clandestinos de Detención; La tortura; Juicios a las Juntas; Leyes de obediencia debida y punto final.

vii. Que se observará la internalización o no de los conceptos trabajados oportunamente, lo cual claramente significa que se fomentará la delación y la alcahuetería entre los alumnos del taller.

Semejante programa de "capacitación" generará que esos futuros policías se sumen a las diatribas y acosos que hoy sufre la institución policial a través de organizaciones profesionales de derechos humanos que, al despotricar contra el denominado gatillo fácil, defienden en realidad a toda clase de delincuentes. Como también lo hacen con los jueces llamados garantistas, quienes en rigor sólo garantizan la impunidad de los delincuentes que atentan contra la paz y la seguridad de pacíficos argentinos, mientras persiguen y castigan a los policías hasta lograr maniatarlos, impidiéndoles el ejercicio de sus deberes y hasta el derecho de defender su propia vida y la de los vecinos a quienes deberían servir.

Por eso este brulote, que se suma a otros del mismo origen –como el que dispuso como verdad oficial la mentira de los 30.000 desaparecidos-, constituye un nuevo agravio del gobierno de la Provincia de Buenos Aires a la honestidad y la inteligencia de los argentinos de bien, que todavía –mal que les pese– pueblan mayoritariamente la sufrida patria argentina.

Texto de Asociación Civil Abogados por la Justicia y la Concordia


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