sábado, 4 de febrero de 2017

HAY QUE CELEBRAR EL 24 DE MARZO





Por Nicolás Márquez

Bastaron dos declaraciones de la nonna Carlotto, tres insultos de Hebe de Bonafini, un alarido de Ricardito Alfonsín y una mala tapa de Página 12 para que Mauricio Macri, con la pusilanimidad que le es connatural, rectificara y diera marcha atrás en declarar la movilidad del feriado del 24 de marzo. Fecha devenida en turística tras DNU dictaminado por el fallecido delincuente Néstor Kirchner en el año 2006, a los efectos de congraciarse con el terrorismo militarmente derrotado y los empresarios de la memoria.

Conforme la Real Academia Española, el concepto del “feriado” es definido como “Perteneciente o relativo a la feria” y la feria, a su vez es una “fiesta que se celebra con ocasión de una fecha especialmente estipulada”, ante lo cual, una bestia inculta como Kirchner en sentido técnico hizo lo mismo con el 24 de marzo que el Presidente Augusto Pinochet con el 11 de septiembre en Chile [1]: decretar feriado en una fecha para celebrar y conmemorar la reacción cívico-militar pertinente.

Por supuesto que la intención política de Kirchner no fue esa, sino decretar un paradójico feriado no con ánimo de júbilo sino de repudio a un episodio que, en 1976 celebró la ciudadanía argentina con alborozo y de modo virtualmente unánime.

¿Por qué razón Macri volvió a dar una renovada rectificación en su timorata y vacilante gestión presidencial?

Según informó el ex frepasista Marquitos Peña “La decisión fue tomada por el Presidente Macri luego de escuchar las diferentes opiniones que se suscitaron sobre el tema”. Y entre las opiniones “escuchadas” pesó mucho la de la Unión Cívica Radical (partido signado por la intrascendencia y la inutilidad), algunos de cuyos miembros esta semana se manifestaron indignados ante la movilidad del intocable feriado de marras, pero que el 24 de marzo de 1976 no sólo apoyaron y exhortaron la reacción militar contra el desgobierno de Isabelita, sino que luego cogobernaron con el General Jorge Rafael Videla manejando 310 intendencias a los largo y ancho de todo el país (además de Embajadas, Provincias y Ministerios). Vale decir, los radicales cumplieron durante el Proceso de Reorganización Nacional el mismo papel que hoy cumplen en el gobierno de Cambiemos: ayudan y colaboran en calidad de oficialistas en una gestión cuyo Poder Ejecutivo está en manos de un Presidente extrapartidario pero amigo.

No le demos más vueltas al asunto: que el gobierno de Macri sea por lejos menos malo que el del matrimonio Kirchner no quita que no estemos en manos de un tropel de timoratos y bienpensantes que no se animan a tomar la menor decisión sin consultar la anuencia del periodismo de izquierda tanto sea en la versión antiestética de Página 12 como en la más refinada que nos ofrece Clarín, cuyos voceros también se enojaron con el Presidente al que hoy apoyan, así como en su momento apoyaron a Kirchner y en 1976 a Videla al celebrar su asunción el 24 de marzo, en consonancia con la inmensa mayoría del pueblo argentino.


Héctor Magnetto, Jorge Rafael Videla y Ernestina Herrera de Noble1

Si de veras se buscara con el feriado en disputa ajustarse a la “Verdad, la Memoria y la Justicia”, pues la Verdad es que el 24 de marzo de 1976 el pueblo festejó, tal como lo indica la Memoria de los que hoy peinan canas y por ende, volver a celebrarlo sería el único acto de Justicia histórica posible.

Desde estas líneas proponemos entonces organizar un evento masivo en conmemoración de la fecha discutida, la cual fue tomada como un alivio para los argentinos. Dicha conmemoración no implica necesariamente reivindicar al gobierno cívico-militar entonces naciente, dado que aquella gestión no estuvo exenta de errores y no nos interesa glorificar un período gubernamental que fue objetivamente pobre, tal como es costumbre en los gobiernos argentinos existentes desde los últimos 74 años. Vale decir, el encuentro aquí propuesto debería mantener el espíritu festivo que se vivió el 24 de marzo de 1976, dado que ese y no otro fue el clima que anidó por entonces y desnaturalizar esa algarabía constituye lisa y llanamente faltar a la Historia documentada del derecho y del revés.

Golpes buenos y golpes malos

¿Por qué tanta saña con el 24 de marzo?: “por que por entonces se quebró el Estado de derecho” nos explicará el catecismo progresista (omitiendo que el cacareado Estado de derecho había sido quebrado por el régimen peronista de Juan Perón, Isabelita y López Rega mucho antes de marzo del 76´). O sea que al feriado que nos ocupa deberíamos también agregarle y declarar asueto inamovible al 6 de septiembre (por el golpe contra Hipólito Irigoyen de 1930 de cuya conspiración Perón fue parte); al 4 de junio (por el golpe del GOU del que Perón fue parte contra la presidencia de Ramón Castillo en 1943); el 16 de septiembre (por el golpe radical-conservador contra la dictadura de Perón en 1955); el 29 de marzo (por el derrocamiento contra Arturo Forndizi y la asunción de José María Guido); el 28 de junio (por la revolución militar-sindical contra el gobierno de Arturo Illia) y finalmente, cabría feriar el 20 de diciembre por el golpe peronista contra el gobierno radical de Fernando de la Rúa.

La realidad, es que al establishment derechohumanista le importa machacar contra el 24 de marzo y no contra otra fecha pretérita similar porque de alguna manera lo que dicho día simbolizaría sería la derrota del terrorismo marxista y la guerrilla subversiva: esta y no otra es la explicación principal del por qué se pretende enfatizar de modo distorsivo una fecha en desmedro de las restantes.

Es sabido que Macri y los guionados centristas de copetín que ministerialmente lo secundan retroceden tan pronto el progresismo oficial manifiesta desagrado. Pues entonces, constituiría un acto verdadero de justicia que en el día del sacrosanto feriado la parte sana de la población se juntara a reivindicar no otra cosa que la verdad de cuanto ocurrió en la mentada fecha, tan bien retratada por el comunista Ernesto Sábato en 1978:

“La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos. Desgraciadamente ocurrió que el desorden general, el crimen y el desastre eran tan grandes que los nuevos mandatarios no alcanzaban ya a superarlos con los medios de un estado de derecho…los extremistas de izquierda habían llevado a cabo los más infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes”: por esta vez, cabe darle la razón al futuro asalariado de la CONADEP y escriba rentado del malintencionado prólogo del no menos malintencionado libro Nuncas Más.

¿Organizamos esta patriada contra la hipocresía reinante?

Quienes quieran ser de la partida pueden comunicarse a mi mail personal: nickmarquez2001@yahoo.com.ar o nicolasmarquez@prensarepublicana.com y ya veremos de darle forma a la iniciativa, la cual no pretende más que ser un simbólico acto de presencia en una suerte de contramarcha o congregación pacífica en defensa de lo que verdaderamente fue y ocurrió el 24 de marzo de 1976.

En tiempos en donde la incorrección política y los masivos movimientos de la Alt-Right comienzan a rebelarse en el mundo contra la pretensión hegemónica del prepotente marxismo cultural dominante durante el último cuarto de siglo, no podemos ni debemos seguir esperando que esta cotillonezca comparsa de corte “moderna” y duranbarbiana ponga la historia en el lugar que corresponde: para tal fin se necesita conocimiento de la misma, convicción psicológica y determinación política. Atributos estos que no son los que caracterizan al gobierno que voté por descarte.

[1] El 11 de septiembre de 1973 el pueblo con sus fuerzas armadas a la cabeza derrocó la dictadura marxista de Salvador Allende y en el alzamiento se consagró Presidente del país trasandino el citado Gral. Augusto Pinochet Ugarte.



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