jueves, 22 de septiembre de 2016

CHAMPÁN FRANCÉS, QUINQUELA Y EL DRAGÓN




Por Ricardo Roa
 Si se lo mira bien o se lo mira un poco, el kirchnerismo ha mostrado y le han demostrado una notable devoción por las cajas fuertes. Mejor dicho, por su contenido. Pero la sensibilidad artística que apareció en la provincia de Buenos Aires no había sido descubierta.

El dragón con panza de caja fuerte de Walter Carbone, cajero mayor del sciolismo, ya es una figurita conocida. No lo son las pinturas y el nuevo oficio de marchand de quien era su jefe: Alberto Pérez.

Como ministro número uno de Scioli, Pérez había empezado a revelar su inclinación por los cuadros y sobre todo por los de Quinquela Martín, pintor popular como pocos y como pocos buscado por los nuevos ricos.

Pérez tiene varios en su enorme departamento tipo casa de Flores. Ninguno en su casa menos frecuentada del lujoso country Abril, el mismo en el que Carbone cultivaba como Kirchner su entusiasmo por las cajas fuertes. Su toque de éxtasis fue ocultarla en un dragón. Carbone endosó la propiedad de esa casa a una herencia de su suegra. Un clásico nacional.

Hay una trama artística, aunque cueste llamarle arte al dragón hecho a la medida de Carbone. Mejor habría que decir que hay una trama de negocios en el Estado y con plata del Estado.

En esa trama Pérez tiene otros laderos. Uno es Carlos Chausis, director de Espacio Arroyo Galería de Arte y a quien Pérez colocó al frente de las cuentas del nada artístico Instituto de Lotería provincial. Timba y arte en un mismo emprendimiento.

“El arte es una pausa y un encuentro de sensibilidades” dice Chausis. La Lotería tiene otra sensibilidad, esa que da la plata. Pérez puso a Pilar Alvarez Olaizola, esposa de Julián Colombo, secretario de Scioli, a manejar la pauta publicitaria de Lotería. Acaban de procesarla: el nuevo director dice que faltan $ 20 millones.

La sensibilidad artística no es judiciable. Y está claro que Scioli no la está pasando bien con las denuncias. Se lo vio transpirar como nunca con Morales Solá, justo él que hizo toda su carrera entre cámaras y micrófonos y siempre había encontrado la manera de decir sin decir y sin inmutarse.

Está claro también que a su gestión se le cae el relato como a Cristina. En campaña autoelogió la política de salud. Silvina Heguy la dejó al desnudo este domingo en Clarín: de los 79 hospitales provinciales, 53 se encuentran en estado crítico.

A Buenos Aires no hace falta mirarla tanto. Con sólo mirarla un poco se ve que está devastada. Y las casas millonarias en Abril, el champán francés y los Quinquela no debieran sorprender a nadie. Es de nuevo el triunfo de la corrupción en medio de la pobreza.
  clarín 
 
    

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